

Vale, llevo más de tres horas haciendo albóndigas de pollo (aka albóndigas japo) para el cumple de Ana, y me quedan como un par de horas más. ¡Esto si que es un regalo de cumpleaños y no los zapatos que le van a caer! (ups, se me escapó).














Hace una semana que tengo kaput el ordeñador, justo, justito el día que iba a actualizar. Y ya he resuelto el problema del scaner, lo voy a hacer con Ambrús, mi esforzado profesor de trompeta y solfeo, porque, si, también me ha dado por el solfeo, mejor eso que... que... bueno, el gato es mio y no se hable más. En cuanto tenga el ordenador en casa colgaré alguna foto.
Acabo de terminar la serie sobre la soledad. Son cinco pinturas de 70x70 sobre papel Xuan. Todas muy parecidas entre ellas, todas con tinta china y un brochazo de acuarela. Ahora hay que dejarlas reposar y dentro de unos meses prepararlas para que se puedan exponer, ah claro, y buscar una galeria. La siguiente serie va a ir sobre la amistad, es lo que tiene esto de trabajar con alguien.
Esta noche empiezo mi segundo día en Barajas, y exceptuando algún retraso en ofrecer alguna información todo fué muy bien. Dormir cuatro horas no se hizo tan duro como creía, es como salir hasta tarde y no tener resaca al día siguiente, suponiendo que me gustase beber algo más que agua claro.
Este cuadro estaba colgado en el último ARCO, y aunque no se ve bien es un pincel chino como los que utilizo. Además esta pintado sobre papel coreano. Que este año haya sido Corea el país invitado me ha venido muy bien, porque me ha enseñado nuevos procesos para trabajar.
Ver el museo del grabado y la puerta de Samarkanda o de Ishtar, no lo se muy bien, ya que es cosa de Ana lo de puerta. Así que como de costumbre, cojer el cuaderno de viajes, hacerle una portadita, (patética la imitación del disco) y a dibujaaar, digo viajar.